... no sé, quizás muertx, inconsciente, anulado realmente y no solo en el tiempo y en el espacio? Pero por otra parte agradeces, no sabes bien porqué, sentir un aprecio instintivo, animal, por la vida concedida y la agradeces y piensas que no pasa nada que tampoco es tan grave, ke no pasa nada, que de tanto oír exagerar estás exagerando y no es verdad que vivamos dos días, porque, al fin y al cabo, mira la gente que en la tele dice que su vida empezó a los cuarenta, o a los cincuenta, o a los setenta y cinco años.
¿Es que las cosas no van a tener sentido nunca? ¿Cuándo voy a querer las cosas que tengo de la misma forma en que deseo aquellas de las que carezco? ¿De verdad todas las oportunidades que se me presentan en la vida son tan despreciables como yo las hago? Lo dudo. Lo dudamos todos.
La vida, según parece, es un dejarse fluir, porque no se puede ir hacia delante, ni hacia detrás y ni siquiera a los lados. La vida es la que es, la vida es la que tienes, la que estás haciendo y deberías estar contento de tenerla al menos. Pero entonces ¿qué coño son estos diques, estas presas, estos muros de palo, y por qué cualquiera se pone careta de nutria y ya no sabes quién es quién porque unos son lo mismo que otros? La culpa la tienen las ilusiones que te ponen las pilas para luego quedarse en el camino.
El césped siempre parece más verde en casa del vecino. Aunque sea el mismo albero en todos los jardines.
Los escaparates están llenos de los juguetes que atormentan las bocas de los niños.
La tristeza es tristeza en tanto estás triste, luego es amargura, luego sangre.
La felicidad es felicidad en tanto estás alegre, luego es recuerdo, luego meta, luego frustración, luego nada.
viernes, 26 de febrero de 2010
martes, 16 de febrero de 2010
Por dentro, más denso que la sangre,...

...más caliente que el fuego, más pesado que la roca;
por dentro, yo soy la que fluye, a empujones por tu cuerpo.
Yo soy el metal gimiente y grave que se mueve en ti
invadiéntose como el oxígeno.
Avanzo,
en cada abrazo, en cada inspiración.
Tu cuerpo me absorbe y se intoxica
y yo ya no sabría vivir sin ser gestada en tus entrañas.
Aunque estés empapado en mí y el vello de tu cuerpo se haga espinas
no me expulses, no me expulses.
Quiero hasta la última punzada, hasta el último picotazo en la carne
débil de mis antebrazos, de mi cuello, de mi vientre.
Más rápido, más fuerte más intenso, más animal.
Si te vas a marchar porque me tienes dentro
quiero clavarme en tu piel,
quiero clavarme tu piel antes;
porque yo soy el metal que llevas debajo
haciendo prisionera tu sangre,
bebiéndome tu sangre,
sustituyendo tu sangre.
Si te vas a marchar porque ya no me quieres dentro,
¿no soy yo quien te hizo duro?
¿no son mi fruto esas espinas?
Yo también fui una vez humana.
martes, 26 de enero de 2010
Y entonces...
... la colilla con su ceniza rodó por el tablero de Trivial y los dos jugadores quedaron en tablas, levantándose para abrazarse porque eran amigos.
Mirándose en el sofá se dieron cuenta de cuán absurdos eran todos aquellos juegos de preguntas para dos personas que se conocian tan bien y en los que habían perdido tanto tiempo.
Mirándose en el sofá se dieron cuenta de cuán absurdos eran todos aquellos juegos de preguntas para dos personas que se conocian tan bien y en los que habían perdido tanto tiempo.
Ahora que sus labios se movían diciendo cosas de verdad, todo el tiempo que tenían parecía poco, todos los caminos demasiado largos y demasiado cortos. Todas las explicaciones, normas y protocolos fueron sometidas a examen y todas las fiestas como al final de una fiesta de disfraces, cuando los invitados, al fin, se desnudan para meterse en la cama a descansar.
lunes, 14 de diciembre de 2009
La tristeza me pone cachonda. Su tristeza me ponía cachonda. Era el ser más completamente desesperanzado de la tierra. Tanto que no parecía humano, ni animal. Los humanos, pienso en los marmóreos adonis y afroditas renacentistas, en el hedonismo, el arte y la irresponsable decadencia del orgiástico imperio romano, deberían poseer un mecanismo de protección, algo así como el subconsciente, para procesar las decepciones y la frustración. Para de alguna forma digerirlas y excretar las sobras. Los animales no tienen tiempo para las decepciones y las frustración, están demasiado ocupados en las cosas importantes de la vida, como sobrevivir y perpetuar la especie. Pero él no era capaz de ignorarlas ni procesarlas, tal como una especie marginal, como un reino distinto más salvaje que el animal, más extraterrenal que el de los humanos, más silencioso que el de las plantas, más carroñero que el de los hongos. El sexo con lágrimas es una sensación extremadamente intensa e indescriptible, imposible de codificar incluso para las pluma más avanzadas. Un esfuerzo que no merece la pena para mí si puedo limitarme a saborear lo único que me queda de él: neblinosas evocaciones. Su malhumor, su miedo, su frustración, su dolor contagioso me ponían cachonda.
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viernes, 11 de diciembre de 2009
Noches Blancas
Durante una época de mi vida anduve jugando con tizas,
pintando en las aceras efímeros caminos, caminos blancos y rayuelas
que bien un chaparron o el simple rocío borraban, caminos de luz, de sombra.
Durante una época de mi vida dibujé caminos y tracé planes, sueños y otra tonterías.
Espirales, como ojos de búho emergiendo de la oscuridad.
Iris, pupila, iris, pupila, iris, pupila, iris, pupila hasta terminar el versículo.
Siempre negros y amarillos. ¿Me he quedado ciega? ¿Aún tengo dudas?
Es un miedo irracional, no creo, no es probable.
Altero mi respiración, juego con ella, ella es mi presa, esto es solo un juego;
no te enfades, no te escapes ensoñación,
me estoy quedando sin combustible y todos los trucos están fallando.
Voy a pasar frío esta noche, comiéndome los mocos en memoria de leyendas muertas.
¿Fué hace un siglo o un segundo? ¿Ha sonado una campana?
¿Chirría el fieltro sobre el papel?
Necesito música y arco iris
pero solo el iris del búho se me pone ante los ojos.
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Anécdotas en lugar de trabajo.
El otro día teníamos la puerta del almacén abierta -¡Oh, clamorosa vergüenza!- y un señor mayor pasó por delante diciendo : "Uf, ahí dentro hay algo que huele raro". ¿Algo? Ahí dentro es lo que huele raro.
Hoy, mientras repasaba la sección de frutería en busca de género que hubiese que retirar vi una col lombarda que pesaba 1,939 kilos. Morada y tan hermosota con un peso que tanto me recuerda al año de la derrota, me pareció un cardenal franquista y la retiré solo por eso.
Hoy, mientras repasaba la sección de frutería en busca de género que hubiese que retirar vi una col lombarda que pesaba 1,939 kilos. Morada y tan hermosota con un peso que tanto me recuerda al año de la derrota, me pareció un cardenal franquista y la retiré solo por eso.
domingo, 8 de noviembre de 2009
La quinta altura.

La quinta altura es una infernal balda almacén a la que van a parar todos los bultos que no caben en las estanterías más accesibles al público. Es la cabeza de la estantería, con sus productos aún en cajas como pensamientos embalados.
La cosa funciona de la siguiente manera, es simple, Vas con tu caja ¿cabe abajo? Sí,pues lo pones bien presentadito a disposición del consumidor. ¿Que no cabe abajo? Pues a la quinta altura; ¿que no cabe en la quinta altura? Al almacén apestoso.
Algunas veces las cajas pesan poquito y da gusto ponerlas en la quinta altura, porque se siente una especie de deleite infantil al superar un obstáculo fácil. Cuando pesan un poco más y casi explota la vena de la frente del esfuerzo que hay que hacer, se siente un placer más adolescente y que pende del ego como un hilillo de baba. Y cuando una de cualquier modo no puede con la caja el placer se disuelve en la frustración que sienten los adultos cuando se dan cuenta de que no, de que no se puede. Y es que, cuando quieres colocar una caja con varias botellas de suavizante y los bíceps titilan y te pega un pinchazo en la nuca y ¡coño! que casi te caes para atrás y te desnucas... Ese pensamiento tan pesado no quiere entrar a la cabeza de las estanterías. No has hecho tu trabajo. Te decepcionas a ti mismo.
"La quinta altura" quizás porque lleva un número ordinal y un concepto que podría trasponerse a entidades no tangibles (al más puro estilo de "El séptimo sello", "El cuarto caballero" "El tercer hijo", "La primera dama" y cosas así), parece el nombre de un best-seller de venta en Opencor. Pero no seamos ridículos, es una estantería.
Ojalá fuese una quinta dimensión en que se materializasen las ideas, pero no, es una estantería.
Ojalá fuese un depósito al que arrojar la basura de nuestras deshonras, pero no, es una estantería.
Una vez más un nombre hermoso es un continente vacío.
Y sin embargo hay un nombre terrible pero que...
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